Combinar la dulzura de las verduras olvidadas con la intensidad de la trufa es la combinación perfecta para un invierno acogedor junto a la chimenea.
Preparación: 15 minutos • Cocción: 30 minutos
Ingredientes para 4 personas
- 3 chirivías grandes
- 1 litro de caldo de verduras
- 2 cucharadas de miel de trufa
- Unos copos de trufa blanca
- Un chorrito de aceite de oliva
- Un chorrito de aceite de oliva con trufa
- Unas pizcas de flor de sal con trufa negra
- Unas ramitas de perifollo
Elaboración
- Lavar y pelar las chirivías, luego cortarlas en rodajas uniformes.
- En una cazuela, rehogar las rodajas con un chorrito de aceite de oliva.
- Añadir el caldo y dejar cocer a fuego lento hasta que las chirivías estén tiernas.
- Triturar con parte del caldo hasta obtener una textura cremosa.
- Justo antes de servir, verter las cremas calientes en vasitos, rociar con miel de trufa y aceite de oliva con trufa. Espolvorear con flor de sal, perifollo y láminas de trufa por encima.
- Servir como bocados «saludables» y sabrosos.
Nota
Si tiene la suerte de disponer de trufas frescas (como en la imagen que muestra una hermosa trufa de Borgoña), sus cremas tendrán un sabor a trufa aún más intenso.
Esta receta también funciona muy bien con topinambos, nabos suecos, apio nabo y otras verduras de raíz. Para suavizar el sabor, no dude en añadir un poco de nata.
Fotografías: Aimery Chemin • Estilismo culinario: Coralie Ferreira